Así como un día de lluvia y viento en verano, como alguien vestido de rojo en un concierto de prestigio, como un heavy escuchando música clásica. Así como estas rarezas son las personas de las que te enamoras, ya que ves algo que no tiene ningún otro, unos ojos azules en los que ves reflejado todo un mundo de locuras que quieres hacer, unos labios que imaginas como sabrán, ¿quizás a miel?, unas manos que sabes que te harán volar, que verás el cielo, las estrellas…
Cuando oyes una palmada, despiertas y vuelves a verte sin alas, los labios cosidos y una jaula oscura y pesada. La única luz que hay es el resplandor de tu corazón que llora en silencio por esa terrible atadura.
Y vuelves a apuñalar lo único que te da vida una y otra vez, hasta que quieres morir como en los cuentos, para que tu príncipe azul vaya a rescatarte, aunque sabes que eso nunca pasará… morir… morir de amor.